Diamante, un caballo pequeño, con heridas, ventrudo, de largo cuello y huesudas ancas cumplió su ultimo día de trabajo en la mina arrastrando vagones con carbón en las galerías. Debido a una cojera ya no podía seguir su labor y fue alzado por medio de un cable a la superficie para que pasara sus últimos días en los terrenos aledaños a la mina.
Al verlo salir de la mina, el más viejo de los mineros, a quien le gustaba leer y siempre llevaba un libro entre sus ropas, hizo un pequeño discurso en honor al caballo. Señalo que también algún día los mineros viejos como el serian expulsados de la mina por ser inútiles. Los demás mineros lo escucharon en silencio. Cuando se acercó el capataz se dispersaron y el viejo callo. Diamante fue conducido a la llanura donde descansaría pero le costó adaptarse a la luz del día, luego de pasar su vida en la mina. Pero fue atacado por un enjambre de tábanos (insectos) y al tratar de huir tropezó y cayó en una grieta y quedo ahí tendido. Mientras, los buitres comenzaron a volar en círculos en el cielo.
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