reporte 36
El siniestro personaje retrocedió entonces varios metros por el camino que había llegado, quedándose inmóvil con los brazos cruzados en medio del corredor. El agua de mar llenaba toda la mina y subía por el pozo hasta quedar a cincuenta metros de los bordes de la excavación. El nombre de Fariña estaba en todos los labios, y nadie dudó un instante de que fuera el autor de la catástrofe.
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