domingo, 28 de abril de 2013

reporte 58

 Luego Don simón pregunto a su mayordomo si el comprador de unas vacas suyas se había dado cuenta si los animales eran de inferior calidad a lo pactado y este le dijo que no ( así don Simón con el engaño había tenido una ganancia mayor ).

reporte 57

Ademas Don Simón era juez y ordeno a sus hombres capturar al viejo y
sujetarlo. Luego ordeno poner 2 estacas en el suelo y atar a ellas sus manos.
El viejo le suplicaba que no lo hiciera y los campesinos miraban la escena con piedad.
La mano supuesta mente pegada se despego sin dificultad pero la gente lo atribuyo a un milagro.
A continuación Don Simón lo castigo con prohibirle que volviera nuevamente por esas tierras y lo golpeo con su rebenque y ordeno a sus hombres que le ataran sus brazos a un madero puesto sobre sus hombros y lo dejaran ir. 

reporte 56

Su madre enojada le dio un golpe en la espalda y Paico le respondió con un combo con su mano izquierda. Su madre, luego de levantarse del suelo con su rostro ensangrentado lo maldijo y desde entonces Paico tuvo su mano pegada al cuerpo y si trataba de separarla sangraba. Don Simón quería darle un escarmiento por engañar a la gente de esa manera, especialmente porque el había llegado a tener sus tierras
gracias a su trabajo. 

reporte 55

Por el camino marcha don Paico, el viejo de la mano pegada. Junto a el, pasan a caballo don Simon Antonio, su mayordomo y un huaso de la hacienda. Don simon, al ver al viejo le dice: ¡ Vamos, aprisa, viejo ladron ! y le da un latigazo en las piernas. Don Paico es un mendigo que, a cambio de unas monedas, le cuenta a la gente la historia de su mano pegada a la tetilla izquierda. Segun el, mientras jugaba rayuela, su madre lo llamo en varias ocasiones para que le fuera a buscar leña, pero como era un joven adicto al juego no le hacia caso.

reporte 54

Mientras corría, examinaba el terreno, pensando que así como el abuelo había encontrado la caja del arma, él podía muy bien podía muy bien hallar, a su vez, el cañón o un pedacito siquiera, con el cual se fabricaría un trabuco para hacer salvas y matar pidenes en la laguna.
Comentario
En cuanto a Cañuela y Petaca, puede afirmarse que es una suerte  donde la desobediencia ocupa el lugar central y que al revés de las estructuras de aprendizaje, el mensaje final no condena la conducta de los muchachitos, resolviéndose en un pensamiento socarrón muy propio del campesino chileno:
Mientras corría, examinaba el terreno, pensando que así como el abuelo había encontrado la caja del arma, él podía muy bien hallar, a su vez, el cañón o un pedacito siquiera con el cual se fabricaría un trabuco para hacer salvas y matar pidenes en la laguna. 

reporte 53

Cañuela, que viera el chincol alejarse tranquilamente, no se atrevió a desengañarle.
Decidieron poner el fusil sobre una hoguera para no llegar con el a su casa y que su abuelo los regañara. Transcurrieron algunos minutos, y ya Petaca iba a acercase nuevamente para añadir más combustible, cuando un estampido ormidable, los ensordeció. Por más que miró no encontró vestigios del fusil.
En lo alto de la loma a treinta pasos de distancia, se destacaba la alta silueta del abuelo avanzando a grandes zancadas. Parecía poseído de una terrible cólera.

reporte 52

Si al salir hubiesen cargado el arm,! Pero aún era tiempo de reparar omisión tan capital, y poniéndose en pie llamó a Cañuela, para que le ayudara en la grave y delicada operación.¿Qué se colocaba primero?, ¿la pólvora o los guijarros? Petaca, aunque bastante perplejo, se
inclinaba a creer que la pólvora, e iba a resolver la cuestión es este sentido, cuando Cañuela, saliendo de su mutismo, expresó tímidamente la misma idea. Por último un impertérrito chincol tuvo la complacencia, en tanto se alisaba las plumas sobre una rama, de esperar el fin de tan extrañas y complicadas manipulaciones. Parece mentira, pensó, que un escopetazo suene tan poco, y su primera mirada fue para el ave y, no viéndola en la rama, lanzó un grito de júbilo y se precipitó adelante, seguro de encontrarla en el suelo, patas arriba.